lunes, 23 de junio de 2008

"SIEMBRA" EL DISCO MAS VENDIDO DE SALSA CUMPLE 30 AÑOS


Considerado el disco de salsa más vendido en la historia, “Siembra” cumple 30 años y uno de los músicos que participaron en la grabación, Luis “Perico” Ortiz, cuenta cómo esa producción “rompió los esquemas y protocolos” de la música.

Ortiz estuvo a cargo de los arreglos de las legendarias canciones “Pedro Navaja” y “Plástico” en el disco no menos legendario de Willie Colón y Rubén Blades que se convirtió en emblema de la salsa en 1978.

Aquellos músicos de las Estrellas de La Fania eran “jóvenes visionarios” que sacaron canciones que rápidamente fueron aceptadas por el público “rompiendo los esquemas y protocolos” de la música y revolucionaron “los géneros del mambo y la guaracha”, recuerda Ortiz a Efe.

Cuando Ortiz, siendo productor y trompetista de La Fania, conoció a Blades, el hoy ministro de Turismo panameño era un “joven abogado que le encantaba la música”.

“Perico” Ortiz explicó que “Siembra” fue “una propuesta diferente a nivel musical” en la que Blades reflejó sus experiencias cuando llegó a Nueva York y fue tutelado por Colón.

Actualmente, Blades y Colón mantienen una disputa en los tribunales y rompieron su amistad a raíz de un desacuerdo sobre los pagos por el concierto del 25 aniversario de “Siembra” que se celebró en San Juan hace cinco años. Ortiz, ex director musical de la orquesta de Pacheco de 1974 a 1978, indicó que “Pedro Navaja” nació en el apartamento de “Paula C.”, novia de Blades en aquél momento. El nombre de la mujer es también uno de los temas más famosos del cantante panameño.

Blades entonces le contó a Ortiz que “tenía la temática para la canción, pero no sabía cómo llevarla al momento climático”, según recuerda, hasta que finalmente dieron con la clave y “Pedro Navaja” saltó las barreras del género y se convirtió en un éxito más allá de los circuitos de la salsa.

Ortiz, quien había sido el arreglista de pasados temas de Blades como “Pablo Pueblo” y “La maleta”, culminó la melodía de “Pedro Navaja” una madrugada en el sótano de su casa abrigado de pies a cabeza protegiéndose del frío que provocaba una nevada que estaba cayendo en Nueva York.